Leo Brouwer

Compositor, director, y guitarrista, Leo Brouwer nació en 1939 en la Habana. Sus primeros estudios como guitarrista tuvieron lugar en su Cuba natal. Después recibió educación musical más amplia en la Juliard School y en la Hatford University de Estados Unidos. De cualquier modo, como compositor es básicamente autodidacta, y su desarrollo como creador musical puede ser lógicamente trazado a través de tres etapas en su estilo compositivo. Su primer periodo comenzó en 1954 con una serie de obras donde exploraba las posibilidades de la guitarra. Brouwer utiliza libremente los materiales musicales de sus raíces cubanas. Obras con formas tradicionales como la fuga se presentan al lado de aquellas que incorporan la rítmica energía vital de la música de su patria.

En 1961, Brouwer acudió al festival de Otoño de Varsovia en Polonia, donde entró en contacto con la música de los compositores de vanguardia como Penderecki, Baird y Bussotti. En 1968, había asimilado estas ideas dentro de un estilo único y personal. Recursos típicos de la vanguardia, notación gráfica, tonalidad indeterminada, valores durativos absolutos y mecanismos aleatorios, son elementos que Brouwer combinaba con un plan motriz conciso para la creación de las más diversas composiciones para guitarra dentro de su obra.

El compositor se ha referido a su habitual estilo compositivo como “hiperromanticismo nacional”. Acerca del sol, el aire y la sonrisa (1978), fue la primera obra de su fase de madurez. Muestra todas las características de su nuevo estilo: una vuelta a las raíces afrocubanas mezclada con elementos de tonalidad, formas tradicionales, gestos programáticos y minimalismo. Este cambio se produce cuando Brouwer considera que el estilo vanguardista ha llegado a su límite de “no-comunicación entre el intérprete y el oyente.” Los trabajos para guitarra de este periodo continúan mostrando un profundo conocimiento del instrumento. La composición es muy idiomática y explota las sonoridades más fascinantes de la guitarra.

Canticum (1968) fue la primera obra para guitarra escrita por Brouwer desde Elogio de la Danza en 1964. Fue compuesta a petición del guitarrista cubano Carlos Molina, que estaba preparando un recital de piezas del compositor. Se interpretó por primera vez el 28 de Marzo de 1968, y sirvió como una fantástica introducción a la nueva idea de metro, dinámica y timbre de Brouwer. Esta construida en dos secciones. La primera, Eclosión, explota y se expande sobre un motivo de tres notas, algo muy frecuente en obras posteriores. El desarrollo es errático y libre. La segunda sección, Ditirambo, utiliza un ostinato estable y bajo él se extiende el motivo de tres notas con una excitante aceleración rítmica para escalar hasta los registros altos del instrumento. Esto sucede de una manera más controlada, en contraste con la sección de introducción. La presencia de un pulso permanente queda interrumpida en el clímax con un regreso a las ideas musicales del inicio.

La técnica del desarrollo a partir de gestos aislados también está presente en la obra que siguió a Canticum. La Espiral Eterna (1972) es una proeza instrumental en la que explota al máximo las capacidades tímbricas del instrumento. Su inspiración viene de la astronomía, una galaxia en forma de espiral cuya estructura también puede verse en los más pequeños organismos de la tierra. La obra se divide en cuatro secciones y cada una de ellas explota nuevas posibilidades sonoras de la guitarra. La primera sección utiliza un grupo de tres notas como base, para finalmente quedarse en una sola nota tras expandirse y contraerse en un continuo movimiento sonoro. La segunda sección explora la máxima dinámica y el contraste de registro combinado con los efectos tímbricos. La tercera sección hace uso de los efectos de las manos del guitarrista tocando en el mástil, mientras el cuarto emplea la improvisación seguida de arpegios descendente para permitir a la obra llegar a su silencioso final en espiral.

Leo Brouwer at 87

Leo Brouwer – Sobre la vida